La raíz y el tronco
La mayoría de las empresas de retail cuentan con tecnologías base, como un ERP, un OMS y/o un WMS, en las que almacenan la información transaccional de la organización. Estos sistemas conforman la raíz del árbol que representa el ecosistema de gestión de la empresa.
La forma en que cada organización ejecuta sus procesos de gestión es parte de su propuesta de valor distintiva frente a la competencia. Todos los procesos necesarios para poner el producto en el punto de venta correcto constituyen el tronco de este árbol; suelen estar bien definidos por área, contar con un responsable claro y, en ocasiones, han recibido inversión para optimizar su eficiencia. Todo lo que ocurre alrededor de estos procesos estratégicos se nutre de la información que cada área almacena y gestiona a lo largo del tiempo.
Cuando la empresa crece
A medida que la empresa va creciendo, estos procesos se vuelven más complejos y la información empieza a circular con mayor frecuencia y menor eficiencia, lo que obliga a las organizaciones a aumentar su personal para mantener el control.
Si bien los nuevos profesionales, que usualmente dominan tecnologías recientes, logran desarrollar soluciones que otorgan cierta estabilidad, es probable que las nuevas herramientas proliferen sin control, ya que en esta etapa las empresas no están velando por una fuente única de información.
La renovación tecnológica
Cuando una empresa mantiene un crecimiento constante durante varios años, es habitual que sus sistemas base queden obsoletos ante el ritmo de trabajo y resulten insuficientes para el volumen de transacciones. En esta etapa se vuelve necesaria la incorporación de nuevas tecnologías, lo que usualmente exige adaptar los procesos de la organización a la solución elegida.
Esto suele generar un periodo de transición en el que el personal pierde claridad sobre cómo acceder a la información. Además, la incompatibilidad entre las herramientas anteriores y las nuevas plataformas puede obligar a redefinir ciertos procesos o a ejecutarlos temporalmente de forma manual.
Una transición que no agote al equipo
El periodo de adaptación a las nuevas tecnologías suele ser breve y estar liderado por un área de gestión del cambio, encargada de orientar a los equipos sobre los aspectos que se transforman. Sin embargo, si las herramientas implementadas no responden plenamente a las necesidades y al ritmo de trabajo de la organización, puede desencadenarse una etapa de frustración y fatiga en el personal.
Para lograr una transición satisfactoria en todos los niveles, es clave comprender a fondo los procesos estratégicos que impulsan el desempeño de los equipos e identificar a priori las brechas que traen consigo las nuevas tecnologías.